Novena con Enrique de Ossó

Día 1o.
EL SURFISTA
Enrique es como el surfista que mantiene el equilibrio, sobre el agua y frente al viento, para sostenerse firme en la cresta de la ola. Vive, lucha, enfrenta mil contrariedades, pero sigue de pie sobre la tabla. Aprovecha la fuerza de las olas, la velocidad del viento, el pequeño pedazo firme bajo sus pies para conducir su vida. Enrique de Ossó avanza estable sobre suelo líquido, agarrando fuerte las riendas de su vida. No se trata solo de sortear las dificultades, sino de construir con ellas el camino.

Día 2o.
EL ESPELEÓLOGO
Enrique está acostumbrado a subir y bajar montañas. Le gustan los senderos, el cansancio de la escalada y el paisaje desde la altura. A veces en la sierra se encuentra una cueva. Entrar en ella es parte de la experiencia de la naturaleza, pero se siente muy diferente. Al espeleólogo le gusta, por un momento, dejar la vista panorámica y entrar dentro. Se siente oscuridad, miedo por lo que se pueda encontrar. Existe un silencio muy diferente, que conduce a una misma; se exprime cada momento con la incertidumbre de encontrar pronto la salida. Entrar, estar en silencio, vencer el miedo son experiencias transformadoras, que ofrecen una perspectiva necesaria y diferente cuando se sale otra vez al aire libre.

Día 3o.
EL EMPRENDEDOR (Redes)
Enrique de Ossó es un emprendedor y activista social. Ora, crea y conecta. Conecta a las personas, crea redes con las aristas de los intereses de Jesús, la necesidad de compartir la fe, la urgencia por encender las brasas que el desencanto va apagando, la ilusión por construir estructuras donde las mujeres tengan un lugar, la confianza en la fuerza transformadora de la educación. Una de sus fuerzas principales es la conexión persona a persona, el liderazgo, la energía y credibilidad al comunicar. Como ‘enredador auténtico’, Enrique propone la unión de quienes comparten objetivos, creando una maraña teresiana, una red de entusiasmo para enteresianizar el mundo.

Día 4o.
INCANSABLE (Zapatillas)
Las zapatillas son un signo de trabajo, de comodidad, de necesidad de ser resolutivo, de pasar rápido de un sitio a otro, de un tema a otro. Enrique de Ossó es un hombre de zapatillas. Alguien que analiza, ora y actúa. Sus intervenciones siempre están relacionadas con su contexto, inciden en la realidad, resuelven problemas y necesidades de la sociedad en la que vive. Enrique, el hombre concreto, incansable, resolutivo, emprendedor. Siempre de pie y en camino, buscando nuevas vías para alcanzar sus objetivos y concretar sus ideas.

Día 5o.
ARRIESGADO (Paracaidista)
Si te lanzas desde el aire, a 11,000 metros de altura, desciendes en caída libre hacia la tierra. La gravedad acelera la velocidad y a los pocos segundos alcanzas los 200 KM por hora. Si tienes paracaídas, poco a poco la velocidad decrece y puedes aterrizar de forma segura. Aunque se tenga experiencia, es una actividad arriesgada. En ocasiones, por diversas causas, tirarse en paracaídas es la única forma de llegar a algunos sitios. Es entonces cuando asumir el riesgo se hace necesario. Enrique de Ossó arriesga, pone los medios imprescindibles para llegar allá donde más se necesita el fuego, la esperanza. No siempre aterriza de manera perfecta, pero se atreve a ir aunque tenga que romperse.

Día 6o.
CONECTADO (Auriculares)
Algunos caminan por la calle atentos a su vida cotidiana, pero a la vez están conectados a sus músicas preferidas, a los podcasts de moda o al partido de fútbol en horario intempestivo. Enrique mira su entorno con los auriculares puestos, que lo conectan a su mundo interior, a su diálogo continuo con Jesús que se manifiesta en las cosas de cada día. Enrique es una muestra de cómo estar en contacto con Dios viviendo plenamente en la inmensidad de cosas exteriores. Esta es la forma teresiana de estar en el mundo, encontrando en el devenir diario la esencia de quien quiere estar implicado en los acontecimientos y desvelos de lo humano.

Día 7o.
PRÁCTICO (La bicicleta)
La bicicleta es un medio ecológico, barato, fácil de usar. Es un medio práctico al alcance de todos. Enrique de Ossó es el hombre del tren. Usa este medio de comunicación para los trayectos largos. Necesita moverse rápidamente. En sus viajes constantes por los pueblos perdidos entre las montañas propios de su diócesis, utiliza la tartana. En su día a día, busca el medio que más le asegure llegar a donde necesita. La bicicleta necesita un esfuerzo adicional, es difícil subir las cuestas y frenar levemente en las bajadas. En ella el conductor es uno mismo y está al mando. Una herramienta tan cotidiana y que necesita tanto cuidado.

Día 8o.
EN RELACIÓN (Whatsapp)
El WhatsApp, una herramienta de comunicación multimodal sin barreras, que nunca descansa. Texto tecleado, mensajes de voz, fotos, vídeos, teléfono… a todas horas desde todas partes. El Whats de Enrique nunca descansa porque es su manera de seguir de cerca a cada persona y cada situación.
Deja abiertas las notificaciones de las personas con quienes se relaciona, uniendo con un hilo invisible a todos aquellos que comparten sus intereses. Es una llamada a no caminar solas, a estrechar los lazos y saber que, para enfrentar los problemas de la vida, siempre tenemos cerca a las personas que nos conectan con otros y con Dios.

Día 9o.
DINÁMICO (El semáforo)
El semáforo señala el ritmo monótono e incansable de la vida cotidiana. Rojo, amarillo, verde. Intermitente, alto, pase. Tenga cuidado, deténgase, deje paso a los otros. Vire a la derecha, ahora a la izquierda. Puede representar la tediosidad rítmica de lo repetitivo, pero es también una enseñanza sobre las dinámicas sociales. Hay que pasar a veces y a veces dejar pasar a otros. Las preferencias y prioridades cambian continuamente durante la vida. Hay tiempo para todo. Enrique quiere que en el hoy, el día a día, vivamos como cristianas de veras. A veces hay que esperar aunque llevemos prisa, aguardar nuestro turno para que todos circulen.


